Pero no estás.
Ha sido un domingo con ausencia de algo, con un hueco extraño, y por supuesto, con ganas de ti.
De poder simplemente hablar contigo evitando mirarte a los ojos porque me pongo demasiado nerviosa.
Un domingo soso, aunque lo haya endulzado con un helado de chocolate.
En definitiva, un domingo sin tu sonrisa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario