Hay momentos en que grito como una poseída, y ni yo misma sé por qué. No me gustan los piropos banales y las frases para quedar bien, aunque se digan por educación.
A pesar de esto, te aseguro que sé escuchar, que puedes ironizar conmigo en un grado medio y que mi cariño viene muy bien cuando hace frío.
Me gusta sonreír.
A veces toca hablar de una misma...
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