Sentada con las piernas cruzadas en el sofá un libro en mis pies y una taza caliente de café con leche para mantenerme despierta. Son las 19:08 y me queda tema y medio por estudiar. Cansada paso páginas para ver cuanto me queda y calculo el tiempo en que tardaré en aprenderme las cosas. Últimamente mis días son fríos, porque me encuentro sola, en mi habitación rodeada más que de apuntes y libros y sin ningún calor, salvo mi taza de café con leche.
Ceno sola en la habitación para perder el menos tiempo posible en estudiar. Mi habitación es una especie de biblioteca. Mis libros andan dispersos por encima de la cama y el escritorio. Miles de hojas y viejas hojas de anotaciones para recordar fechas y nombres decoran el suelo. La mochila abierta. El estuche con casi todos los bolis fuera. Clips por un lado y por otro. La palabra agobio está escrita en estos días. ¡Estrés! Esta semana es un caos, suerte que luego todo llegará a la calma. Suerte que el viernes quizás me queden fuerzas para que el poco calor del sol ilumine mi cara y que el aire frío acaricie mis huesos...
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