viernes, 17 de febrero de 2012

¿Qué hora es?
Quizás la hora de despegar tu cuerpo del mío... no quiero.
Alcanzo el reloj situado en mi mesita.
Miento.
En mi habitación no hay mesita. Disculpad. Alcanzo el reloj situado en mi arcón.
Vuelvo a mentir. Disculpad.
No tengo reloj.
Alcanzo el móvil. Lo enciendo. Tu sigues durmiendo, te doy la espalda pero tu brazo envuelvo mi cuerpo semi desnudo.
Son las 11 menos cuarto. Va siendo hora de levantarse. Pongo el móvil en silencio no sea que alguien con una llamada o mensaje inesperado estropee tus sueños.
¡Eres tan bonito cuando duermes! ¡Tan tierno!
Me giro delicadamente para ponerme frente a ti. Tu no te das ni cuenta de nada... todavía duermes. Oigo tu respiración. Que bonita armonía desprende tu cuerpo. Nariz frente a nariz, noto como el aire que expulsas cuando respiras acaricia mis labios. Los muerdo. Me haces cosquillas sin quererlo. Me gustaría despertarte y besarte, pero no lo hago. Tras esa relajante respiración consigues que me vuelva a dormir.
[...]
Noto unas manos que acarician mi cabello y mi rostro.
Yo estoy de lado. Tu a mi espalda de igual forma. Acaricias mi espalda desnuda con tus cálidas manos. Apoyas tu cabeza sobre mi hombro y lo besas. Paseas tus labios por mi nuca. Tu cálido aliento recorre mi oreja y cuello. Sonrió. Me haces cosquillas.
Apoyas tu cabeza sobre la mía y pegas tu pecho a mi espalda. Rodeas mi cuerpo con tus brazos y me coges una mano. La entrelazamos.
Te quiero -susurro.
Yo a ti también.-contestas.
¿Que hora es?
Hora de levantarse pequeña.
Es que.. no quiero
¿Tienes hambre?
¿Por qué lo dices mi amor?
Por que si sigues el camino de las rosas, llegarás
al comedor.
Habrá dos velas semi consumidas y encendidas.
A un lado habrá una bandeja.
Zumo, leche con cereales y tostadas con mermelada.
Al otro lado habrá una bandeja de plata. Una carta.
Y a su vera una hermosa rosa.
La más bella y la más hermosa para ti. Aunque tu eres la rosa más bella
de todo jardín.
No sé que decir... ¿Por qué has hecho toda esa maravilla por mi?
Te amo.
Pero cariño ¿ y tu? ¿No falta una bandeja?
Yo me alimento solo por contemplarte.
Sólo eso, me aporta todo lo que necesito.
Por que lo que necesito eres tu.
Disfruto haciéndote feliz.
Cariño eres un sol... ¿Qué puedo hacer yo por ti?
Ámame.
Lo hago cada día.
Pues no dejes nunca de hacerlo.
Jamás dejaré de hacerlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario