Podría comenzar divagando, dándole vueltas a todo.
Pero creo que necesito ser sincera.
Y es que a veces, aunque me dé miedo,
es lo más correcto.
En mi cabeza todo empieza a mezclarse,
tiemblo si pienso en ti.
Me muerdo el labio e imagino lo que sería morder el tuyo.
El deseo aumenta.
Y yo paso, y cuando estoy contigo intento no pensarlo.Porque si lo pienso: malo.
Me conformo con tu sonrisa,
tu presencia y tu abrazo de despedida...
...aunque a veces te juro que querría más.
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